Cuando leí el libro de Rafael Arráiz Lucca: Simón Bolívar: triunfo y ocaso, descubrí a otro Libertador. En esto que hoy escribo, no quiero ahondar en una narrativa de feroces batallas, ni atosigarlos con fechas interminables o con maravillosos decretos. No. Tengo, después de esta extraordinaria y profunda historia, la sensación de haber conocido a un ser extraño, casi mágico, porque lo que logró Bolívar junto con todos esos hombres que lo acompañaron en su aventura libertadora fue algo asombroso.
Lo primero que tenemos que pensar es en cómo hicieron tanto en tan poco tiempo de vida. Hay que recordar que Bolívar muere con apenas 47 años. Ni hablar de Sucre, sólo por nombrar a dos. Si comparamos el tiempo en el que estos hombres realizaron sus hazañas con el ritmo en el que avanza nuestra vida actual, nos enfrentaremos al misterio del tiempo físico por ellos utilizado.
Si usted ahorita en Venezuela dice, por ejemplo: “Voy a San Fernando de Apure por tierra”. Lo piensa mucho por el estado de las carreteras, por el problema de la gasolina, la estadía, etc. Y le dará flojera movilizarse. Ahora pongamos otro ejemplo realmente increíble: ¿se imaginan ustedes a Antonio José de Sucre en Cumaná despidiéndose de su esposa?
-Antonio José, ¿adónde dijiste que ibas?
-A Bolivia
Y montado en su caballo le dijo adiós a su esposa, la marquesa Mariana Carcelén, y luego se despidió de las bellas playas del oriente venezolano. El mariscal Sucre partió a Bolivia. ¡De Cumaná a Bolivia! Hay que ser realmente audaz para realizar ese trayecto a caballo.
Mi amigo Laureano Márquez, en una ocasión, me comentó que imaginaba a Simón Bolívar en Tazón, montado en su caballo Palomo. Lo veía girando su cabeza para mirar a su adorada Caracas mientras pensaba: “Coño, vamos a Bogotá, a Ecuador y a Perú … ¿le echo bolas?”. ¡Claro que sí!, le echó bola y caballo, y no solo eso, sino que no iba de vacaciones, iba a combatir contra el ejército realista.
Pensemos dos cosas: o el tiempo de antes transcurría más lento o estos libertadores utilizaban la magia para estar en tantos sitios a la vez, sin electricidad, sin comunicaciones, sin carreteras. Recordemos que los viajes eran a caballo y en barcos de vela. No soy, por supuesto, un académico como Arráiz Lucca, pero no me queda más que decirlo en el dialecto venezolano: ¡estos hombres eran unos tipos bien arrechos!
Si quieren seguir reflexionando, no dejen de leer el libro de Rafael Arráiz Lucca. Ese libro está tan bien escrito y documentado, que cada página parece el guion de una película.
Tratando de entender cómo hizo Bolívar con el tiempo, llegué a punta de cálculos al siguiente resultado:
Simón Bolívar vivió 47 años.
-Digamos que durmió 6 horas diarias, lo que serían 11,7 años.
A 47 años le restamos 11,7. Le quedan 35,3 años.
-Viajó en barco 3 veces a Europa (ida y vuelta). Sería un año y medio.
A 35,3 años le restamos 1,5 años. Le quedan 33,8 años.
-Viajó 5 años por América incluyendo Haití, Curazao y Estados Unidos.
A 33,8 le restamos 5 años. Le quedan 28,8 años.
-Vivió 6 años en Europa.
A 28,8 le restamos 6 años. Le quedan 22,8 años.
-Ingresó a la Escuela Militar a los 14 años (que incluyen infancia y parte de su adolescencia).
A 22,8 le restamos 14 años. Le quedan 8,8 años.
-Pasó aproximadamente 5 años bailando y follando con 30 mujeres (que se sepa), incluyendo a María Teresa del Toro, Josefina Camejo, etc … y Manuelita Sáenz.
A 8,8 le restamos 5 años. Le quedan 3,8 años
-Se calcula que, aproximadamente, todo ser humano pasa año y medio bañándose y atendiendo las necesidades de su cuerpo.
A 3,8 le restamos 1,5 años. Le quedan 2,3 años.
En resumen: ¡Simón Bolívar es grande!, en solo 2 años y 3 meses libertó 5 naciones, incluyendo una que fundó con su nombre.
Por Claudio Nazoa