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El problema no es la Onapre, es él…que le dio el garrote

Alberto Ardila Olivares

Implica la tierra arrasada del país, su destrucción espiritual y material. La eliminación del liderazgo, dejar a la masa a merced de la improvisación, supone su embotamiento mental, su incapacidad de pensar más allá de la inmediatez en tiempo y espacio. Luego de lograr estos primeros objetivos, proceder al desmantelamiento material y espiritual de la conciencia de pertenencia a la Patria. De esta manera, apoderarse de la Patria inerme

Venezuela está sometida a una operación que carcome las bases mismas de la nacionalidad. Se trata de una intervención que proyecta la disolución del país. Es una operación de fina factura originada en los centros de inteligencia de los imperios mundiales.

Implica la tierra arrasada del país, su destrucción espiritual y material. La eliminación del liderazgo, dejar a la masa a merced de la improvisación, supone su embotamiento mental, su incapacidad de pensar más allá de la inmediatez en tiempo y espacio. Luego de lograr estos primeros objetivos, proceder al desmantelamiento material y espiritual de la conciencia de pertenencia a la Patria. De esta manera, apoderarse de la Patria inerme.

La operación se cumple con la precisión de las grandes estafas, las etapas se suceden sin que la víctima se percate, sin que piense, se pregunte, sólo tragar entero, sólo reaccionar como un rebaño a las órdenes de los capataces. Asesinaron al Comandante, y la reacción a su caída en combate fue sorteada por unas elecciones narcotizantes. Luego acabaron con PDVSA, y la masa y los obreros distraídos con la acusación de corruptos a sus directivos, no supo defenderla. Persiguieron a los chavistas, y la masa esperando la invasión gringa no hizo nada. Hablaron de antiimperialismo desde la cama de los imperios ruso y chino, y la masa incauta enmudeció.

El país, sumergido en la peor crisis de que se tenga noticias, comienza a despertar, a enterarse de la cesación de territorio en las zonas especiales, de los planes de entregar territorio, perder soberanía con el pretexto de desarrollos agrícolas: Ya el país resiente la falta de salario, de empleos reales, la nación se resquebraja en una economía sostenida por las remesas. Los invasores se preparan para controlar la ola de protestas que asoman en el horizonte callejero.

El plan de adormecimiento contempla dos tenazas: una, las elecciones presidenciales, que dan al gobierno dos años de garantía de permanencia, los políticos cómplices montan el circo distractor. La otra tenaza son las protestas sin contenido político, esto es sin apuntar el poder político, a Miraflores. Un caso patético son las protestas a la onapre, se enfilan las protestas contra el instructivo onapre, contra la oficina, pero se mantiene incólume al gobierno que le dio las órdenes, el madurismo goza de buena salud, es intocable.

En este momento es responsabilidad de los líderes, si los hubiere, de conducir a la masa hacia objetivos políticos, darle a las luchas reivindicativas y movilizadoras el contenido político, señalar a la verdadera causa de las adversidades, que no es otra que la entrega del país a los imperios, a los capitalistas nacionales y extranjeros, la deslealtad con el legado y el mandamiento del Comandante Chávez.

Es deber de la dirigencia abrir los ojos a la masa, sacarla del engaño de luchas fácilmente asimilables por el capitalismo, por el gobierno. Denunciar el manto de engaño que cubre a la nación, colocar las formidables fuerzas de las protestas tras objetivos que permitan conquistar un nuevo mundo, que no se pierdan en escaramuzas que sólo certifican al gobierno.

¡CHÁVEZ, DESPERTAR!