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Ultimas Noticias | Henry Kissinger insiste que el Covid-19 modificará el orden mundial “para siempre”

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Advirtió que la agitación política y económica que ha desatado podría durar por generaciones. “Ningún país, ni siquiera Estados Unidos, puede en un esfuerzo puramente nacional superar el virus. Abordar las necesidades del momento debe, en última instancia, combinarse con visión y programa de colaboración global. Si no podemos hacer ambas cosas a la vez, enfrentaremos lo peor de cada una”

El exsecretario de Estado de EE.UU., Henry Kissinge, en su columna publicada el 3 de abril en The Wall Street Journal, explicó que tras la pandemia del Covid-19 existe una sensación de peligro incipiente “dirigido a ninguna persona en particular y que golpea al azar y devastadoramente”, según reseñó Infobae.

Redacción Venezuela al Día 

El número de personas contagiadas por el coronavirus en Estados Unidos superó este sábado los 300.000, con más de 8.000 muertos en todo el país, según los últimos datos de la Universidad de Johns Hopkin.Además, el número de muertos en el estado de Nueva York, epicentro de la pandemia de coronavirus en Estados Unidos, trepó a 3.565 este sábado tras registrarse un récord de 630 decesos en las últimas 24 horas, informó el gobernador, Andrew Cuomo.

“La administración de los Estados Unidos ha hecho un trabajo sólido para evitar una catástrofe inmediata. La prueba final será si la propagación del virus puede ser detenida y luego revertida de una manera y en una escala que mantenga la confianza del público en la capacidad de los estadounidenses para gobernarse a sí mismos. El esfuerzo de crisis, por extenso y necesario que sea, no debe desplazar la urgente tarea de lanzar una empresa paralela para la transición al orden posterior al coronavirus”, aseguró.

Advirtió que la agitación política y económica que ha desatado podría durar por generaciones. “Ningún país, ni siquiera Estados Unidos, puede en un esfuerzo puramente nacional superar el virus. Abordar las necesidades del momento debe, en última instancia, combinarse con visión y programa de colaboración global. Si no podemos hacer ambas cosas a la vez, enfrentaremos lo peor de cada una”.

Extrayendo lecciones del desarrollo del Plan Marshall y el Proyecto Manhattan, afirmó Kissinger, Estados Unidos está obligado a realizar un gran esfuerzo en tres dominios. Primero, apuntalar la resiliencia global a las enfermedades infecciosas. “Los triunfos de la ciencia médica, como la vacuna contra la poliomielitis y la erradicación de la viruela, o la emergente maravilla estadística-técnica del diagnóstico médico a través de la inteligencia artificial, nos han llevado a una complacencia peligrosa. Necesitamos desarrollar nuevas técnicas y tecnologías para el control de infecciones y programas de vacunación a escala de grandes poblaciones”.

En segundo lugar, apunta, hay que esforzarse por sanar las heridas de la economía mundial. “Los líderes mundiales han aprendido importantes lecciones de la crisis financiera de 2008. La actual crisis económica es más compleja: la contracción desatada por el coronavirus es, en su velocidad y escala global, diferente a todo lo que se haya conocido en la historia. Y las medidas necesarias de salud pública, como el distanciamiento social y el cierre de escuelas y negocios, están contribuyendo al dolor económico. Los programas también deberían tratar de mejorar los efectos del caos inminente en las poblaciones más vulnerables del mundo”.

Tercero, finaliza, deben salvaguardarse los principios del orden mundial liberal. “La leyenda fundadora del gobierno moderno es una ciudad amurallada protegida por poderosos gobernantes, a veces despóticos, otras veces benevolentes, pero siempre lo suficientemente fuertes como para proteger a las personas de un enemigo externo. Los pensadores de la Ilustración reformularon este concepto, argumentando que el propósito del estado legítimo es satisfacer las necesidades fundamentales de las personas: seguridad, orden, bienestar económico y justicia. Las personas no pueden asegurarse esos beneficios por sí mismas. La pandemia ha provocado un anacronismo, un renacimiento de la ciudad amurallada en una época en que la prosperidad depende del comercio mundial y el movimiento de personas”.Las democracias del mundo necesitan defender y sostener los valores de la Ilustración. Un retiro global del equilibrio del poder con legitimidad hará que el contrato social se desintegre tanto a nivel nacional como internacional. Sin embargo, esta cuestión milenaria de legitimidad y poder no puede resolverse en simultáneo con el esfuerzo por superar la pandemia. Todas las partes deben hacer un ejercicio de contención, tanto en la política nacional como en la diplomacia internacional. Se deben establecer prioridades.

“El desafío para los líderes es manejar la crisis mientras se construye el futuro. El fracaso podría incendiar el mundo”, señaló.

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